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Costes y Precios en Internet
(Primera Parte: Introducción)

Una aproximación a la economía de la Red

El denominado fenómeno Internet y su impacto social, político, organizativo y técnico son objeto de todo tipo de especulaciones. Mientras que en el plano tecnológico y de concepción de nuevos modelos de negocio, la "red" ha supuesto un campo extraordinariamente fértil que estimula la creatividad y las propuestas originales de individuos y empresas, resulta sin embargo más difícil descubrir los principios sobre los que se asienta su funcionamiento como medio/espacio de contenido económico, y que deberían ayudar a explicar su extraordinaria dinámica de desarrollo. La marcada multidisciplinariedad de las actividades que tienen a Internet como hábitat natural dificulta la concepción de un marco analítico suficientemente comprensivo para captar la diversidad de fenómenos interesantes desde el punto de vista económico que tienen lugar en este medio.

Esta preocupación no es nueva. Ya en el año 1995, la National Science Foundation (un organismo de los EEUU responsable de la coordinación de la política científica del gobierno) organizó el primer Workshop on Internet Economics, reuniendo a expertos provinientes de diversas comunidades científicas y campos de investigación, así como a hombres de negocios y a representantes oficiales de la administración y de asociaciones ciudadanas, con el fin de facilitar un intercambio enriquecedor de ideas sobre esta cuestión. A pesar de que ya han transcurrido cuatro años desde el evento, una buena parte de las cuestiones que entonces se plantearon siguen siendo de interés en la actualidad. ¿Cómo lograrán los proveedores de infraestructuras recuperar sus costes, qué incentivos ayudarán a situar la oferta de red en consonancia con las preferencias de los usuarios, o qué papel desempeñan los precios en el uso, crecimiento y desarrollo de Internet?, son ejemplos de preguntas que fueron planteadas y que aún no tienen una respuesta completamente satisfactoria ni mucho menos aceptada por unánimidad.

Una de las cuestiones centrales a la problemática del análisis económico del mundo Internet es la relativa a los costes y a los precios de los distintos servicios que se asientan en el nuevo medio de comunicación. Este tema trasciende de la problemática individual de la cuenta de resultados de las empresas con actividad económica en la red, y plantea interrogantes que se extienden al futuro de Internet entendida como un medio determinante para el desarrollo de la nueva economía de las industrias y los servicios de la Sociedad de la Información. Costes y precios no son las únicas cuestiones importantes en la economía de la red, pero aparecen con notable regularidad detrás de las cuestiones más diversas asociadas con el desarrollo de Internet, incluso algunas de naturaleza legal o ética.

El problema de la determinación de los costes y de los precios de los servicios basados en redes de comunicaciones (métodos y modelos de asignación) no surge con el reciente proceso liberalizador, sino que es bastante anterior, como es sabido. La determinación de los costes de los servicios de telecomunicaciones tiende sin embargo a complicarse en la actualidad debido a las razones siguientes:

  • La proliferación de agentes (operadores) en un mercado en competencia y la compleja trama de relaciones interempresariales que se dan dentro y fuera del sector (holdings y multiutilities).
  • La heterogeneidad, la diversidad tecnológica y el diferente valor económico de los activos que constituyen las redes actuales de telecomunicaciones.
  • La apertura de las infraestructuras, es decir su uso concurrente (acuerdos de interconexión de red abierta) por agentes distintos del que ostenta la titularidad legal, e incluso en ocasiones la propiedad compartida de determinados activos.
  • La pluralidad de servicios de usuario final que hacen un uso simultáneo de la infraestructura tecnológica desplegada.

Los costes de los operadores no sólo son uno de los trade secrets mejor guardados, sino que presentan una complejidad estructural y analítica nada desdeñable, como se comprende fácilmente.

Algunas cuestiones que conviene tener presentes cuando se analizan los costes de los servicios de telecomunicaciones son las que se señalan a continuación:

  • Los costes de red se encuentran condicionados fundamentalmente por la tecnología utilizada, la capacidad de transmisión instalada, el alcance y la capilaridad de las infraestructuras. Diferencias significativas entre estos factores pueden inducir grandes variaciones de coste en un mismo servicio (por ejemplo el coste de la telefonía sobre IP y el de la convencional varían aproximadamente en un orden de magnitud).
  • La mayoría de los costes de red son fijos y hundidos . Los costes variables son normalmente muy pequeños en comparación con los fijos. Incluso los costes de OAM (operación, administración y mantenimiento) son en buena medida independientes del uso o del tráfico de la red.
  • En condiciones de operación por debajo de la capacidad máxima de la red, los costes marginales son prácticamente nulos. Sin embargo, cuando la demanda excede la capacidad disponible aparecen costes de congestión que conducen al racionamiento (externalidades negativas), y que no siempre tienen un tratamiento económico adecuado en los modelos analíticos al uso.
  • Las redes normalmente disfrutan de economías de escala y experimentan el fenómeno de la subaditividad de la función de costes . Ello crea una propensión a la concentración de activos y hacia la integración vertical de las actividades y de los servicios.

Los precios, por otra parte, constituyen uno de los instrumentos fundamentales que utilizan los mercados para poner de acuerdo oferta y demanda. Los precios son variables que tienen una interpretación y una utilidad múltiple: como señales del mercado, como incentivos de oferta/demanda y como instrumentos regulatorios. El concepto de elasticidad-precio de oferta y demanda es de primera importancia en el análisis de los equilibrios a corto y medio plazo en un contexto competitivo.

Durante muchos años, la consideración de las telecomunicaciones como monopolio natural condujo a unos procesos de contabilización (asignación) de los costes de red y de fijación de los precios de los servicios de telecomunicaciones basados en el denominado modelo Ramsey. Este modelo, que se aplicó profusamente en los mercados monopolísticos que existían hasta hace poco en la mayoría de los países, se basaba en la maximización de la utilidad social a través de la discriminación de precios y la discrecionalidad regulatoria en la asignación de los costes. En la década de los 70 los conceptos de tarifas en horas punta, subsidios cruzados y precios Ramsey dominaban el debate entre los economistas del sector de las telecomunicaciones, mientras que en los años 80, nuevos conceptos como los precios no lineales (acceso+uso) fueron quienes tomaron protagonismo en el modelo de referencia.

En el mundo de Internet los métodos anteriores de asignación de los costes de red y de formación de los precios de los servicios pierden su validez, debido en primer lugar a las nuevas condiciones del mercado en competencia y a su inestabilidad estructural crónica, y por otra parte a las innovaciones inducidas por el uso compartido de recursos de red (sharing estadístico de la anchura de banda) que propician las nuevas tecnologías de comunicaciones. Otras cuestiones adicionales que se deben considerar en el análisis económico de Internet son la aparición de externalidades de importancia, la interoperabilidad de las redes y la formulación cuantitativa de conceptos como QoS, que definen objetivamente los parámetros de calidad del servicio.

Una de las cuestiones que han capturado mayor interés de los medios de comunicación y para la opinión pública, primero en los EEUU y últimamente en España, es la de las tarifas de acceso a Internet. La polémica organizada en torno a la denominada tarifa plana se ha limitado de momento al alivio de la presión social de los grupos organizados de usuarios, mediante un cierto abaratamiento (aparente) de los costes a corto plazo. Ni el debate en los medios ni tampoco la intervención de las autoridades regulatorias en este tema han entrado en consideraciones de mayor profundidad sobre las consecuencias que el modelo de precios aplicable a este servicio tendrá sobre la configuración de la oferta, especialmente en su condición de incentivo del mercado para la mejora de la capacidad de las redes y de la calidad de los servicios.

Temas tan importantes para el futuro a corto/medio plazo de Internet como por ejemplo la consideración de estructuras de tarifas sensibles al uso de la red (incorporando el precio de la congestión, es decir de las potenciales externalidades negativas) o de modelos de formación de precios en tiempo real, han sido hasta la fecha obviadas en general en nuestro país por autoridades, operadores y colectivos de usuarios como cuestiones teóricas de poco interés a efectos prácticos, al menos a corto plazo.

El modelo de precios y la estructura de las tarifas de los servicios en Internet tienen sin embargo un impacto muy significativo sobre cuestiones tales como las siguientes:

  • La asignación eficiente de la capacidad de red (anchura de banda) disponible en el mercado
  • La creación de incentivos para que aflore en el mercado la capacidad instalada por los operadores pero aún no ofertada (fibra apagada)
  • La garantía de recuperación de los costes, en una situación de equilibrio económico en competencia, que armonice los objetivos de la oferta (el beneficio de los poveedores de servicios) con los de la demanda (utilidad social y excedentes del consumidor)
  • La supervivencia o no en el mercado de una oferta de servicios en Internet con distintos niveles de integración vertical (operadores globales vs. proveedores de nicho)
  • El proceso de "commoditizacion" de determinados servicios, especialmente los de transporte y los de acceso, que posiblemente serán indiferenciables a medio plazo, salvo a través del binomio precios/parámetros QoS

Costes y precios son dos elementos determinantes cara al desarrollo futuro de Internet, y en ambos casos las dificultades para definir un modelo analítico razonablemente completo y preciso no son desdeñables. Pero además, en el mundo real del mercado de las telecomunicaciones en competencia, los precios tienen poco que ver con los costes , ya que los proveedores tienden a cargar el mayor precio que les permite la estructura y las condiciones del mercado. La influencia de imperativos no técnicos como la competición y los aspectos regulatorios, tiende a complicar aún más las cosas. En la próxima entrega del Magazine intentaremos poner un poco de orden en el problema que hoy simplemente hemos enunciado.

César Lanza, Tecnova Ingenieros Consultores

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