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Costes y precios en Internet
(2ª Parte)

Una aproximación a la economía de la Red

Costes y precios, veíamos en el número anterior, son dos variables de extraordinaria importancia en el desarrollo de los negocios de telecomunicaciones. Aparte de la relación que existe entre ambos, desde el punto de vista de la oferta los costes de las redes determinan a largo plazo la inversión económica de los operadores en sus infraestructuras de telecomunicaciones, lo que a su vez también condiciona la calidad de los servicios. Este último elemento es fundamental, puesto que en un mercado fuertemente competitivo la influencia de los parámetros QoS en la captura y fidelización de los clientes puede llegar a ser al menos tan importante como el precio de los servicios u otras condiciones de la oferta. Los precios además tienen la importante misión de garantizar la recuperación de la inversión de los operadores y la rentabilidad económica del negocio, en último término.

La problemática de costes y precios es relativamente compleja dadas las condiciones actuales de las telecomunicaciones en España. La situación se caracteriza por una cierta heterogeneidad de las características de las redes existentes y de su valor económico, por la presencia de asimetrías importantes entre los ciclos económicos de los operadores entrantes y los de los incumbentes así como también entre la regulación de sus actividades, y por una definición un tanto confusa y volátil de las estructuras del mercado donde no resulta fácil discernir hasta qué punto las empresas son tomadoras de precios o de cantidades. Tampoco se comprenden con claridad los mecanismos de competición oligopolística entre distintos operadores en una situación patológicamente distante del equilibrio, concepto tan utilizado por los economistas en sus modelos, pero muy poco presente en la realidad de este contexto.

En esta segunda parte del artículo que iniciábamos en el número anterior del Magazine, se tratarán de presentar algunas cuestiones de interés que afectan al análisis económico de los costes de las redes y de los precios de los servicios de telecomunicaciones, por supuesto sin pretensiones de exhaustividad ni de alcanzar conclusiones irrefutables. También se hará una mención particular, por su interés estratégico, a la problemática de los costes y de los precios en Internet, que como todos sabemos lleva camino de constituirse en el sistema nervioso central de la Sociedad de la Información durante los próximos años.

Costes y precios de las telecomunicaciones

Una primera cuestión sobre los costes de las empresas en el sector de las telecomunicaciones es su diferenciación según su naturaleza, pudiendo ampliamente distinguirse entre los costes de inversión, asociados a la construcción y operación de redes para su explotación económica a través de la oferta de servicios, y los costes de innovación cuyo destino se dirige a la creación de propiedad intelectual y/o industrial, en forma de patentes, marcas, procesos o tecnología en general. En el mundo de los operadores, los costes de inversión son sin duda los de mayor importancia, mientras que en el mundo de las empresas industriales (fabricantes de equipos y de sistemas físicos y lógicos) los costes de innovación tienen en muchas ocasiones un carácter prioritario .

Centrándonos en los costes de inversión, es decir los costes directamente asociados a las redes de comunicaciones, a su vez pueden distinguirse tres tipos diferenciables en términos de riesgo económico. Se trata de costes de reposición, costes de crecimiento y costes de modernización. Estos últimos son los que tienen más interés desde el punto de vista de este artículo, y comprenden tanto los costes de renovación tecnológica de las redes (por ejemplo la sustitución de voz sobre circuitos por voz sobre IP), como el despliegue de nuevas infraestructuras. Los costes de modernización y las inversiones de los operadores entrantes llevan implícito un riesgo económico significativo, debido en gran medida a su calificación como costes hundidos.

En la época de los monopolios regulados, la recuperación de las inversiones a través de los precios tan sólo tenía un riesgo, que era el riesgo regulatorio. No obstante en Europa no se produjeron circunstancias que alterasen significativamente las expectativas de los operadores, y en España en concreto la intervención regulatoria nunca puso en riesgo real la recuperación de las inversiones en planta de Telefónica. Sin embargo en el mercado liberalizado, el riesgo económico más importante es el riesgo competitivo, es decir la posibilidad siempre cierta de que un operador no sea capaz de recuperar de forma natural sus inversiones en red, debido a la presión de sus competidores y a la inestabilidad de su posición en el mercado. La libre competencia crea incertidumbre en las empresas, y conviene recordar que en el caso extremo de un mercado en competencia perfecta los precios tienden a largo plazo a equilibrarse con los costes marginales y ello dificulta seriamente la rentabilidad de las inversiones. En el oligopolio , la estructura quizás más adecuada para analizar este mercado, cuando no existe colusión, los precios y demás variables de la oferta (especialmente la capacidad de transmisión de las redes, la variedad y la calidad de los servicios) se sitúan en un nivel intermedio entre los modelos extremos del monopolio y de la competencia perfecta, ambos indeseables o imposibles en las condiciones actuales del mercado.

Contabilización de costes y externalidades de las redes

La estructura de costes que se suele utilizar por los operadores incluye - de forma simplificada - partidas como los costes de construcción y tendido de la fibra, los costes de los lasers y de la electrónica necesaria para encenderla, los costes de transmisión y conmutación, los (altos) costes necesarios para adquirir la base de clientes (marketing, ventas, etc), los costes de activación y desactivación del servicio, los costes de operación, mantenimiento y monitorización de la red, los costes de terminación de clientes y los costes administrativos generales.

La problemática del análisis económico de los costes en las redes de comunicaciones va más allá de conocer cuanto se gasta un operador para tender un km de fibra, instalar un mux WDM o un conmutador ATM, ganar o perder un cliente. No se trata sólo de saber lo que cuesta desplegar y operar las redes, bien sean de tránsito o de acceso, sino sobre todo de situar esos costes de forma correcta dentro del modelo de negocio, garantizando la competitividad de la oferta propia y la rentabilidad de la empresa. Por ejemplo, una cuestión que se complica ahora, dada la naturaleza multiservicio y la estructura en capas de las redes actuales, es la contabilización y el reparto de los costes de red así como su repercusión sobre los precios (tarifas) de los servicios. La distribución de los costes ha sido siempre uno de los elementos determinantes para definir la estructura y la cuantía de las tarifas de las telecomunicaciones, independientemente de que por razones regulatorias en la práctica se haya procedido a subsidiar de forma cruzada unos servicios en detrimento de otros y a discriminar entre consumidores de distintos tipos.

Está claro que las premisas que justificaban el modelo de Ramsey han perdido su validez por razón del proceso liberalizador y de la nueva estructura del mercado, pero hay además otras ciurcunstancias a tener en cuenta. Se trata de la variedad de posibilidades de integrar o contrariamente de individualizar servicios que hacen un uso compartido de los recursos de red. Si hay una característica que define de manera más inequívoca a las redes modernas es la del statistical sharing, mecanismo que ajusta la provisión de recursos (fundamentalmente la anchura de banda y todos los equipos asociados) a las condiciones de la demanda. Si a lo anterior unimos la interconexión entre redes de distintos operadores y otras prácticas consagradas en el mercado actual, comprenderemos fácilmente la complejidad que puede alcanzar el modelo de asignación de costes y su correcto traslado a la formación de los precios.

Otro de los temas de interés que surgen al analizar esta problemática, radica en que no todos los costes de las redes son soportados directamente por los operadores de telecomunicaciones. Las redes crean efectos económicos externos (externalidades) que pueden ser positivos pero también negativos. Este último caso se da cuando las redes están sometidas a problemas de congestión, es decir de desajustes entre la capacidad disponible (oferta) y la demanda que proviene del mercado. En ese caso, o si la saturación de la red degrada apreciablemente los parámetros de calidad del servicio, se genera un coste externo, habitualmente soportado por el usuario sin que tenga una contrapartida en el precio que éste paga. Por esa razón, algunos de los argumentos que se exhiben en las recientes campañas publicitarias no son del todo ciertos (p.e. …si los costes son los mismos a cualquier hora del día, ¿por qué los precios son diferentes?)

Los precios en la época del monopolio regulado tenían una fundamentación - al menos teórica - en los costes, aunque luego la asimetría informacional entre regulador y operador siempre jugaba a favor de éste. En el mercado actual, cada vez más diferente del anterior en términos regulatorios, estructurales y tecnológicos, la relación aunque existente es mucho más compleja. Los modelos analíticos que se están formulando hasta la fecha, basados sobre todo en la moderna teoría de juegos , distan de dar una respuesta satisfactoria a este problema. Asignación de recursos, costes y precios forman todavía un triunvirato de difícil armonización en un mercado tan competitivo e inestable, dada la naturaleza dinámica y estocástica de la demanda y la dimensión de las incertidumbres que se plantean en este sector.

Costes y precios en Internet

Hace más de 20 años, Leonard Kleinrock, un profesor del departamento de ingeniería eléctrica de UCLA y pionero del estudio de la teoría de colas y su aplicación a las redes de paquetes, escribía un artículo sobre futuras cuestiones de interés en el campo de las comunicaciones de ordenadores. A pesar de que el artículo era eminentemente técnico, sin embargo identificaba uno de los problemas centrales que afectan al desarrollo de Internet. Kleinrock se preguntaba "¿Cómo se plantea un esquema equitativo de cargos y de contabilización en un sistema constituído por una mezcla de redes heterogéneas?"A finales de los años 90, una comunidad cada vez más amplia de ingenieros, economistas y expertos en regulación todavía está investigando sobre modelos costes/precios que sean prácticos (es decir implementables en la realidad de las empresas y del mercado) y que superen la sobresimplificación metodológica que en aras del pragmatismo impera en la actualidad.

Internet por su propia génesis es una especie de nube informe de recursos y de servicios que carece de un control centralizado y tampoco posee un proceso explícito de planificación. Su crecimiento se debe a la suma de las acciones de miles de agentes que no están sujetos a ninguna autoridad central, salvo en algunas cuestiones muy específicas (IETF, IANA, ICANN). Los dos conceptos fundamentales detrás de Internet son los de interoperabilidad y compartición de recursos (statistical sharing). Cuando los recursos a compartir (routers, conmutadores, servidores o recursos de información) se sobrecargan, aparecen los indeseables fenómenos de congestión que todos de una u otra forma estamos acostumbrados a sufrir en forma de retrasos y latencias.

Hasta ahora las formas de enfrentarse a este problema pasan bien por aceptar el racionamiento en horas punta y acceder a la red en otros momentos - lo cual no siempre es posible - o aumentar progresivamente la capacidad de las redes. Sin embargo hay quienes opinan , que al igual que en las vías físicas de comunicación (especialmente las carreteras), puede suceder que el aumento de la oferta se vea superado por el crecimiento de la demanda. El el mundo Internet esto es una amenaza con visos de realidad dado que el número de dispositivos que pueden conectarse a la red - no personas - carece de límite acotado y la capacidad de los equipos informáticos - y en el futuro de los infodomésticos - para generar y mover información puede llegar a ser inmensa. Tampoco los avances en los nuevos protocolos IPv6 y RSVP podrán por si sólos resolver satisfactoriamente este problema.

Algunos investigadores del campo de la economía piensan que la estructura de precios de Internet es clalamente subóptima y que no proporciona los incentivos de mercado como para que la oferta (operadores e ISP) y la demanda asuman un comportamiento que haga viable a medio plazo la transformación de la red en un espacio económico sostenible. Varias estructuras de precios están siendo analizadas , aparte de la conocida tarifa plana. Se trata en particular de precios basados en la capacidad (anchura de banda mínima garantizada o descuentos por incumplimiento), o en la calidad del servicio (idem parámetros QoS), o sensibles al uso. Todos estos modelos alternativos presentan dificultades técnicas y algunas dudas sobre su viabilidad comercial, pero lo que parece claro es que la necesidad de establecer un marco más refinado que el actual para tratar los problemas económicos derivados del desarrollo de Internet va siendo cada día más evidente.

César Lanza, Tecnova Ingenieros Consultores

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Lee en el próximo número: Economía y Gestión de la Innovación en las Nuevas Industrias Digitales

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