Magazine de Información Independiente sobre Nueva Economía y Mercados de las Tecnologías de la Información |
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La teoría de juegos es una disciplina que tal como su propio nombre indica estudia los juegos, bajo la forma de procesos y estrategias de competición normada, con el rigor metodológico necesario para resolverlos científicamente. Se trata de una disciplina propia del siglo XX, que fue en buena medida creación intelectual de uno de los gigantes científicos de nuestra época, John von Neumann. JvN junto con Oskar Morgensten, su compañero de exilio y disidencia contra el régimen nazi, fueron los pioneros en sentar las bases científicas de esta nueva rama de la economía (o de la matemática?) para resolver una amplia variedad de problemas prácticos de utilidad para el mundo empresarial. La teoría de juegos se parece en cierta medida al cálculo diferencial. Utilizamos el cálculo diferencial para resolver problemas de optimización, y utilizamos la teoría de juegos para resolver problemas de competición. Así como la solución de un problema de maximización debe indicar cual es el valor máximo (si existe) y cómo obtenerlo, una solución a un juego debería indicar a cada jugador qué resultado esperar y cómo alcanzarlo. Los participantes en un juego intentan hacerlo lo mejor que pueden para conseguir el mejor resultado posible; se trata por tanto de problemas de maximización múltiple, uno para cada jugador. Por ello resolver un juego es normalmente más difícil que resolver un problema de maximización, y ello requiere su propia base teórica. Aunque la teoría de juegos empezó siendo matemática aplicada, se ha ido convirtiendo en una forma de razonamiento económico dominante en el campo de la estrategia empresarial. Robert Lucas , premio Nobel de Economía en 1995 sostiene que la contribución más importante a la macroeconomía desde Lord Keynes ha sido el resultado de formular y resolver los problemas macroeconómicos en términos de teoría de juegos. La teoría de juegos también tiene una importante interrelación con la moderna microeconomía, especialmente con la rama que se dedica al análisis del oligopolio. Como recordarán nuestros lectores, el oligopolio es una estructura de mercado relativamente común en muchos sectores de la economía, que se sitúa entre los dos extremos de la competencia perfecta y del monopolio, y que se caracteriza por la existencia de un número limitado de agentes en el lado de la oferta (productores), de tal manera que su influencia individual en la formación de los precios no es absoluto despreciable. Una de las cuestiones de mayor interés en el estudio científico del oligopolio es de las interacciones estratégicas que surgen en un sector con un número pequeño de firmas, y ello nos conduce directamente a comprender la gran utilidad de la teoría de juegos en este contexto. Teoría de juegos y mercados en competencia La teoría de juegos se está empezando a aplicar con notable éxito al análisis microeconómico de sectores que han llegado a la competencia a partir de la desregulación de los denominados monopolios naturales. Un ejemplo es el mercado eléctrico recientemente liberalizado, donde los responsables de las compañías generadoras de energía empiezan a encontrarse tanto o más familiarizados con los nombres de Nash y de Cournot que con los de Kirchoff y Maxwell. La formulación de estrategias de oferta de las empresas eléctricas en el mercado spot se basa cada vez más en la aplicación de modelos microeconómicos con un fuerte contenido de teoría de juegos. El mercado de las telecomunicaciones resulta ser otro candidato potencial para ser sometido a los instrumentos analíticos asociados a esta disciplina. Es un mercado con una estructura oligopolística, aunque en este caso hay que tener en cuenta que la oferta de productos (en este caso servicios) tiende a la commoditization, y que el sector posee como consecuencia de la reciente desregulación un comportamiento inestable y una composición relativamente heterogénea (variedad de tipos de empresas y de nichos de mercado). La utilización de la teoría de juegos como modelo analítico para el estudio del mercado de telecomunicaciones en competencia ha sido propuesta entre otros por MacKie-Mason y Shenker, para formular estrategias de precios aplicables a la utilización de las redes de comunicaciones, y en particular a los servicios de acceso a Internet. Intentos como el anterior están sentando las bases de un marco teórico aplicable al problema, pero lo cierto es que todavía los estudiosos del sector no han podido extraer conclusiones generales aplicables a la determinación de estrategias empresariales óptimas y equilibrios de los precios. Algunas de las razones que dificultan la aplicabilidad de esta teoría al mercado de las telecomunicaciones se exponen a continuación. En primer lugar hay que tener en cuenta que los modelos microeconómicos basados en la teoría de juegos se complican a medida que aumenta el número de jugadores, en este caso el número de agentes (operadores) en la oferta. Los modelos básicos de equilibrio en teoría de juegos -Stackelberg, Cournot, Bertrand- se explican conceptualmente de manera relativamente sencilla y satisfactoria en el caso del duopolio, aunque como es lógico el estudio de los procesos reales de competición en el mercado oligopolístico exije una mayor complejidad del marco teórico, de las notaciones matemáticas empleadas y de las álgebras correspondientes. La inestabilidad de las reglas que aplican a los juegos -o su relativa indefinición- son también circunstancias que dificultan la modelización. Otra cuestión a tener en cuenta en este sector es la diferenciación de productos, que en el caso de las telecomunicaciones se basa en factores intangibles cuyo análisis económico no resulta sencillo. Resulta curioso que siendo el producto/servicio básico de este mercado esencialmente una commodity, es decir un bien de características esencialmente homogéneas en todos los operadores, la oferta presente rasgos de una confusa heterogeneidad. Hoy por hoy, los tres elementos principales que pueden contribuir a diferenciar los servicios de telecomunicaciones son el contenido, la calidad del servicio y los precios. Veremos cual es la problemática que afecta a cada uno de ellos. El concepto de contenido está claro en los servicios orientados al ocio, especialmente en los denominados medios audiovisuales, donde la diferencia de oferta es percibida con claridad por el consumidor y por tanto este elemento es una clave fundamental de la estrategia competitiva de las empresas del sector. Las recientes "guerras" de las cadenas de televisión por los derechos de retransmisión de los partidos de fútbol prueban este aserto con rotundidad. En el caso de las redes de comunicaciones y de los servicios no dirigidos específicamente al ocio, el concepto de contenido no se encuentra aún suficientemente desarrollado en términos perceptibles por los consumidores, al menos tanto como para poder diferenciar entre la oferta de distintos operadores y entrar por tanto a formar parte explícita de una estrategia competitiva modelizable mediante técnicas basadas en la teoría de juegos. Tampoco se ha desarrollado mucho el concepto de QoS, calidad de servicio, que sería otro elemento objetivamente diferenciador de la oferta, y ello es debido a razones técnicas (las limitaciones de la versión actual del protocolo IP) y económicas (la estructura de los precios de las redes). Proliferan sin embargo las estrategias competitivas de los operadores basadas en las tarifas, aunque con una duración tan efímera que se podría poner en duda su utilidad en términos prácticos para que las empresas puedan conseguir una cuota de mercado sostenible más allá del muy corto plazo. La no observabilidad de los costes de los operadores de comunicaciones hace difícil aplicar los modelos de teoría de juegos a un proceso competitivo de esta naturaleza. Como se ve en este artículo existen una serie de dificultades objetivamente importantes que limitan hoy día la aplicación de la teoría de juegos al mercado de las telecomunicaciones, al menos en las tres cuestiones que se han expuesto brevemente. Sin embargo, también existen síntomas esperanzadores sobre la utilización de este tipo de modelos en el estudio de temas de gran trascendencia para el sector, como por ejemplo la anticipación de los efectos de la evolución del marco regulatorio sobre la eficiencia del mercado, o el impacto de la política de inversión de los operadores en la competitividad del sector de las telecomunicaciones . En algún artículo futuro volveremos a hablar de estos temas con mayor detenimiento. Merece la pena. César Lanza, Tecnova Ingenieros Consultores Copyright: Se autoriza la reproducción parcial o total de este artículo siempre que no sea para fines comerciales y se cite la fuente original y la URL de acceso. Otro tipo de uso de este material requiere la autorización expresa del Consejo de Redacción del Magazine LQCTI. Lee en el próximo número: Bases para la coordinación y el gobierno de Internet.
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